¿Qué es el Cursillo?

Es un encuentro de 3 días, durante el cual, en un clima de fraternidad, amor, gratitud y alegría aprendemos:

  • A conocerte mejor (encuentro con sí mismo),
  • A experimentar la presencia y el amor de Jesucristo (encuentro con Dios),
  • A descubrir todo el bien que puede aportar una comunidad cristiana atenta y afectuosa (encuentro con los demás).

Contamos con el acompañamiento espiritual de sacerdotes y laicos comprometidos que con su conocimiento, experiencia pero sobre todo con mucho amor y servicio esperan colocar un granito de arena en el proceso espiritual de cada persona, dando a conocer el inmenso amor que Jesús tiene con nosotros, reafirmar nuestra fe y brindándonos más herramientas para seguir nuestro servicio y trabajo en la Iglesia.

Puedes vivir esta experiencia en tu ciudad, estamos en todas las Arquidiócesis y Diócesis del País.

¿Cuál es el objetivo del retiro? 

El retiro tiene unos momentos muy especiales y claves en los que nos permitirá compartir experiencias personales y al escuchar las vivencias de los otros hombres o mujeres nos llevará a entender las situaciones espirituales y emocionales que cada uno vive y que quizás yo también vivo, pero que con la ayuda de este retiro, podré transformar mi vida e identificar mis falencias para trazarme nuevos retos y propósitos y mejorar mi camino espiritual e interpersonal. 

¿En qué cambia tu vida?

El Cursillo es un regalo que me permite vivir 3 días maravillosos de perdón, bendición, aprendizaje y una infinita gratitud con Dios. Si he tenido días grises, Jesús en su infinita misericordia me mostrará lo coloridos y hermosos que son los días sí estoy de su mano. 

¿Quiénes pueden participar del Cursillo?

Hombres y Mujeres que quieran transformar sus vidas! Se organizan para hombres y mujeres de manera independiente. Al retiro vienen gente de todas las sensibilidades de la Iglesia, personas de las parroquias, incluso sacerdotes y consagradas. Todos necesitamos experimentar el amor de Dios en nuestra vida. También llega gente alejada de la fe y de la Iglesia o personas con una vida sacramental más tibia. En ocasiones las personas tienen muchos cuestionamientos sobre lo que vivirán, es normal pues irán a una experiencia nueva en sus vidas, pero cuando se termina el retiro se tiene una experiencia de Fe muy hermosa que nos permite irnos a nuestros hogares rebosando de alegría y con mucho entusiasmo de transmitir lo aprendido en nuestros ambientes.