Carisma

Al Movimiento Cursillos de Cristiandad (MCC) la Iglesia le ha reconocido formalmente un carisma propio y original, que lo caracteriza, identifica y distingue de los otros movimientos, asociaciones y comunidades de la Iglesia. Este carisma está contenido, a manera de semilla, germinalmente, en todo lo esencial al Movimiento.

El Carisma de Cursillos es el don que el Espíritu Santo derrama en su Iglesia, mediante un método kerigmático propio (Precursillo, Cursillo y Poscursillo) que posibilita la vivencia y la convivencia de lo fundamental cristiano, ayuda a descubrir y realizar la propia vocación personal y promueve grupos de cristianos que fermenten de evangelio los ambientes, a través de la amistad.

En el origen del MCC se halla un don especial del Espíritu, una inspiración para hacer llegar el amor de Dios a toda persona, especialmente a los más alejados. Este carisma no es creación ni propiedad de persona alguna, sino un don que se dio y se da a la Iglesia para el mundo y que dio origen a un movimiento de evangelización.